

Veracidad es:
- Cualidad de lo que está conforme con la verdad.
- Que se ajusta, utiliza, o se expresa siempre con la verdad; información o dato comprobado como auténtico.
- Tus palabras y tus acto están llenos de verdad. Decir la verdad significa no decir mentiras, ni siquiera para protegerte o proteger a otro. Tampoco se vive una mentira. Te muestras a los demás tal como eres, sin exagerar para impresionarlos y sin tratar de parecer lo que no eres.
Cuando practicas la veracidad no tratas de creer algo si sabes que no es cierto. No mientes a otros y no te mientes a ti mismo.
Ser veraz es conocer la diferencia entre la realidad y la fantasía. Puedes usar de ambas, pero no las mezcles. Ser veraz contigo mismo es vivir según tu verdadera naturaleza, fiel a ti mismo.
Cuando una persona no practica la veracidad nadie sabe si está mintiendo o diciendo la verdad. No se puede confiar en que conozca la diferencia entre lo verdadero y lo falso, qué es cuento y qué sucedió realmente. Sin esa confianza todo es confusión y distanciamiento.
Cuando practicas la veracidad, lo que dices es digno de fe. Dices lo que piensas y piensas lo que dices. La veracidad crea vínculos de amor y confianza. La gente sabe a qué atenerse.
Cuando investigamos la verdad personalmente, no permitimos que otros nos digan como debemos pensar. No nos formamos prejuicios ni llegamos a conclusiones injustas o falsas. Nos atenemos a la justicia y a la verdad.
Cuando practicas la veracidad, dices la verdad sin que importe lo que pase. Si alguien te pide opinión, le dices lo que piensas (¡Pero con tacto!). Cuando cometes un error o haces algo indebido, lo admites y no tratas de ocultarlo.
La veracidad se practica aplicando la justicia y el discernimiento (distinguir lo verdadero de lo falso). Si una persona trata de decirte algo sobre otra y tú no lo has visto con tus propios ojos, no lo aceptas como verdad: investigas tú mismo.
La persona veraz conoce la diferencia entre realidad y fantasía y no las mezcla al hablar con otros. Si quieres usar la imaginación, ¡estupendo! Es uno de los dones de Dios. Puedes inventar un cuento y narrarlo con mucho entusiasmo:"Acabo de encontrar diamantes en el jardín". Pero luego dices la verdad: "En realidad, son sólo guijarros". Si te sorprendes en medio de una fabulación, siempre puedes interrumpirte y decir las cosas tal como sucedieron.
Permites que todos te vean tal y como eres. No exageras para darte importancia. Eres valioso tal como eres.










